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lunes, 31 de diciembre de 2018

Adiós 2018... ¡Feliz 2019! 🎉

Se acaba un año marcado por el fallecimiento de Isao Takahata
🕓 Este artículo se lee en 6 minutos
Este año 2018 quedará marcado en la memoria de todos nosotros por el fallecimiento de Isao Takahata, el cofundador de Studio Ghibli y director de películas tan emblemáticas como La tumba de las luciérnagas y El cuento de la princesa Kaguya; o series como Heidi, la niña de los Alpes y Marco, de los Apeninos a los Andes, entre muchas otras obras.



Finaliza 2018 y el mundo sigue cambiando a pasos agigantados. Studio Ghibli y todos sus aficionados recibimos un duro golpe con el fallecimiento de Isao Takahata el 5 de abril. Se fue a los 82 años y nos deja un legado increíble de 50 años dedicados a la animación, con infinidad de obras maestras del cine y de la televisión, con la altura que solo tienen los maestros. Siempre será recordado y su espíritu nunca morirá, pues cada vez que una persona vea una película o una serie suya, revivirá en él. Lo que ha dejado para las generaciones presentes y futuras es incalculable. Pocos lograron trasladar a la pantalla tantas emociones. Solo podemos darle las gracias por toda una vida dedicada a contar historias y a compartir su talento.



La muerte de Takahata sin duda nos ha sobrecogido a todos, y cualquier otro evento relacionado con Ghibli durante 2018 queda en nada frente a eso. Isao Takahata era Studio Ghibli. Y con él sentimos que se nos va una parte de nuestra vida.



Hayao Miyazaki, el otro alma compartida de Studio Ghibli, nos ha dado un poco de aire y aunque su nueva película se anunció en 2017, era fácil ser escéptico ante sus intenciones. Por suerte, durante este año se han seguido dando informaciones sobre el avance en la producción de la nueva película, que aunque tardará tres o cuatro años más en completarse según el productor Toshio Suzuki, avanza.



En 2018 también supimos (y vimos) cómo va a ser el primer parque temático oficial de Studio Ghibli, algo impensable hace unos años pero que parece obligado ante la necesidad de buscar otros tipos de financiación para mantener el estudio.



A finales de año igualmente hemos tenido una gran noticia como es el estreno de Mi vecino Totoro en China con gran éxito el pasado 14 de diciembre. Es más que significativo, pues nunca una película de Studio Ghibli se había estrenado en el poderoso país asiático por las restricciones del gobierno chino, pero parece que a partir de ahora se abre una puerta muy interesante en un mercado gigantesco que ya espera el estreno de más películas del estudio que no han pasado por la pantalla grande del país.



En España tuvimos el estreno de Mary y la flor de la bruja a principios de septiembre, la nueva película de Hiromasa Yonebayashi ejerciendo de heredera del legado de Studio Ghibli pese a realizarse fuera de él. En diciembre también recibimos la magnífica noticia de la edición (¡por fin!) en Blu-ray de El viaje de Chihiro en un pack coleccionista en el que tuve la suerte de colaborar. Mi vecino Totoro, por su parte, nos dará una gran entrada al año 2019, puesto que pasará por los cines españoles a partir del 4 de enero. ¿Qué mejor manera de empezar el año?




A por el 9º año de Generación GHIBLI


El próximo 30 de enero hará 9 años que inicié Generación GHIBLI, un proyecto que ha pasado por multitud de etapas (como mi vida, como la vuestra) en todo este tiempo. Lo que empezó como un pequeño sitio en el que expresar mi afición por las películas de Studio Ghibli se ha convertido en algo que comparten cada día miles de personas en todo el mundo, y que mantiene viva la esencia, la actualidad y la memoria de tantos buenos momentos alrededor del trabajo de Hayao Miyazaki, Isao Takahata y compañía.



Pero creo que Generación GHIBLI nunca ha perdido lo que es desde hace tanto tiempo, lo que siempre significó: mi forma de entender y divulgar la afición por Studio Ghibli. Sigue siendo el mejor lugar donde puedo compartir esta pasión, aún con los cambios obligados por el avance de los tiempos y la absoluta transformación de Internet y de la sociedad en estos años. Ahora hay mucha más información que en 2010, pero se canaliza a través de las redes sociales más que en los blogs. Los portales web y blogs han ido perdiendo presencia frente a la inmediatez de Twitter, Facebook o Instagram, consecuencia de que nos vamos convirtiendo en una sociedad cada vez más frenética, que quiere saberlo todo al instante y de un vistazo, que devora contenido sin procesarlo y queda poco espacio para la reflexión y la lectura más sosegada. Es normal, teniéndolo todo a nuestro alcance.


Por encima de los más de 220.000 seguidores en Facebook, los casi 80.000 en Twitter o los más de 17.000 en la reciente cuenta de Instagram, Generación GHIBLI es compartir. Compartir buenos momentos que nos han emocionado, nos han hecho reír y soñar a todos en nuestra casa frente al televisor o en un cine a lo largo de los años.



Hay que adaptarse. Yo he tenido que diversificar mi actividad, dedicar mucho más tiempo a las redes sociales y, a la vez, avanzar profesional y personalmente. En los últimos años he tenido que compatibilizar este trabajo voluntario que me lleva varias horas al día, con la escritura de mis libros (precisamente este blog me abrió la puerta para ello) y con mi vida en general. Durante buena parte de este 2018 he estado escribiendo el libro El universo de Makoto Shinkai. A través del tiempo, la distancia y el espacio (publicado en noviembre) mientras he realizado diversas colaboraciones en medios. Nunca me gustó mi exposición mediática personal, y ni en lo más remoto de mi mente estaba hablar en público cuando allá por 2010 decidí iniciar este blog, sin embargo en 2018 he tenido que afrontar cosas impensables para mí como salir en televisión, seguir aprendiendo en presentaciones y charlas como en Héroes Manga Madrid, firmando libros en la Feria del Libro de Madrid u ofreciendo entrevistas. Un mundo de la comunicación que me apasiona, aunque no considero que yo represente el mejor ejemplo en mí mismo como comunicador. Pero me esfuerzo en intentarlo 😊 y seguir difundiendo.



Generación GHIBLI sigue aquí, 9 años después. Yo, Álvaro, sigo aquí. Y seguiré, porque Generación GHIBLI es una parte de mí. Porque vosotros que leéis esto, ya formáis parte de mí. Esto es como un edificio que se construye día a día, y lo hacemos entre todos. Yo pongo un primer peldaño y sois vosotros los que lo convertís en una escalera que llega todo lo alto que imaginéis. Y es así en cada entrada del blog, en cada tweet de Twitter, en cada publicación de Facebook, en cada imagen de Instagram, incluso en cada libro que he escrito. Entre todos construimos. Sigo intentando hacerlo lo mejor que puedo, sigo aprendiendo, y sigo manteniendo la ilusión por transmitir. Y sí, el tiempo pasa, las cosas cambian, pero no perdamos nunca la esencia de lo que merece la pena.



Para 2019 personalmente solo quiero deciros que persigáis vuestros sueños, que sigáis haciéndolo. Que con esfuerzo, constancia e ilusión, se pueden alcanzar. Y lo digo por experiencia propia. Que yo en 2010 simplemente me puse delante del ordenador y empecé a escribir sobre lo que me gustaba, sin nada más que mis ganas por hacerlo. Y que 9 años después he escrito cuatro libros sobre el tema, he conocido a gente maravillosa que comparte mi afición, he formado parte activa para que Studio Ghibli y el anime se abran paso cada vez a más gente. Que si se quiere, se puede.



Espero que 2019 sea un gran año para todos vosotros. Y espero que lo compartamos a través de Generación GHIBLI.


Un abrazo y feliz 2019,
Álvaro López Martín | @A1varoLopez
Autor de Generación GHIBLI




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lunes, 13 de abril de 2015

Los besos más recordados de Studio Ghibli

En el Día Internacional del Beso

El amor ha sido siempre una constante en las películas de Studio Ghibli, sin embargo su máxima expresión, el beso, es algo muy infrecuente y pocas veces mostrado en sus historias. Esto tiene más que ver con la propia cultura japonesa, donde el beso en público no es algo tan habitual como en Occidente, y eso se traslada lógicamente a cómo lo representan en sus manifestaciones artísticas, en este caso el cine. 
Aún así, en Ghibli ha habido besos inolvidables (ojo, puede contener spoilers)...



Naoko y Jiro...
El viento se levanta (Hayao Miyazaki, 2013)
Hayao Miyazaki se desató por completó en su última película con aquello de mostrar besos en pantalla. En una escena (que recordaréis todos los que la hayáis visto) se insinúa incluso algo más. La relación entre Jiro y Naoko es intensa, y Miyazaki así lo demuestra en numerosas ocasiones a lo largo del metraje.



Porco y Fio...
Porco Rosso (Hayao Miyazaki, 1992)
Ella no es una princesa y él está muy lejos de ser un príncipe, pero Fio cree que con un beso, al igual que en los cuentos, puede devolver a Porco su forma humana. Sin embargo, seguramente no sea ese acto simbólico el que haga que Porco se sienta nuevamente humano, sino algo mucho más profundo y vital.



Ponyo y Sosuke...
Ponyo en el acantilado (Hayao Miyazaki, 2008)
Inocente y puro es el beso con el que Ponyo y Sosuke demuestran ese amor incondicional que labran a lo largo de la historia que narra la película. Totalmente ingenuo y desprovisto de cualquier otra connotación, el cierre perfecto para el espíritu orgullosamente infantil que tiene el film.



Sophie y Howl...
El castillo ambulante (Hayao Miyazaki, 2004)
Junto al El viento se levanta, la película más singular de Studio Ghibli respecto a las demostraciones físicas de afecto. Sophie reparte besos a diestro y siniestro (Calcifer, Navet), aunque su verdadero amor indudablemente es Howl.



Por su escasez, los besos en Ghibli alcanzan unas cuotas de simbolismo muy importantes. Aún así no es algo fundamental, pues han narrado verdaderas historias de amor (no solo romántico, el amor tiene muchas formas de sentirse y expresarse) sin necesidad de mostrar nada más que palabras o hechos mucho más alegóricos: quién no se ha emocionado con la historia imposible de San y Ashitaka en La Princesa Mononoke; ese primer amor entre Seiji y Shizuku en Susurros del corazón; la síntesis gestual entre Taeko y Toshio en Recuerdos del ayer; los actos desinteresados y heroicos entre Chihiro y Haku en El viaje de Chihiro... y tantas historias que nos han hecho soñar.


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Mi vecino Miyazaki
Studio Ghibli, la animación japonesa 
que lo cambió todo




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lunes, 16 de enero de 2012

Grandes Momentos Ghibli: Un tren a Fondo del Pantano

Repasamos una de las escenas más memorables de 'El Viaje de Chihiro'

Avanza con pasos acelerados mientras el tren acaba por detenerse en raíles bañados por el mar. “Tenga, voy a Fondo del Pantano” le dice a un revisor espectral sin el menor atisbo de duda en su voz. Detrás de ella Sin Cara, el espíritu errante, sigue temeroso a una niña en un importante viaje.


No es difícil situar esta bellísima secuencia ni recordar sus matices si previamente hemos dejado que El viaje de Chihiro anidara en nuestro corazón.  Casi tres minutos sin apenas diálogos en los que se encierra una emotividad indescriptible y difícil de lograr en la dirección de una película. Pero ya somos perfectamente conscientes de que Hayao Miyazaki no dirige cualquier tipo de película, ya que entre sus más bellos tesoros fílmicos se esconden un sinfín de escenas que, al igual que ésta, son capaces de encoger el alma del espectador de una manera pura y transparente, sin ningún tipo de efectismos.


¡Atención! Esta entrada puede contener spoilers


··· Un viaje en tren
Chihiro entrega con decisión el billete que le llevará al encuentro de la bruja Zeniba. En su mente tiene claro su objetivo: salvarle la vida a aquel ser querido que estuvo a su lado cuando se sentía perdida en un mundo fantasmal. Por supuesto no va sola, ya que dos pequeños amigos, en unas formas bastantes inusuales, descansan en su hombro apoyándola en su decisión. Sin embargo, en ese momento, se encuentra con un acompañante inesperado: El alma vagabunda y atormentada busca su compañía y ella, pura candidez, le ofrece el último de sus billetes de tren y le pide que se siente a su lado.


Sin duda estamos ante una imagen sorprendente que irradia una triste belleza: un pequeño ratoncito, un pajarillo, un espíritu sin hogar ni voz y una niña comparten asiento en un tren donde los espectros silenciosos entran, descargan su equipaje y salen en un gris silencio. Y, sin embargo, lo que más impresiona es la mirada decidida y valiente de esa niña que mantiene una expresión serena hacia el vacío. Cuesta creer que sea la misma chiquilla que, al inicio de su historia, no hacía más que gritar y refunfuñar ante la perspectiva de tener que aceptar cambios en su vida.


Mientras ella mantiene su serenidad en ese pequeño espacio, sus pequeños amigos saltan y se emocionan ante el paisaje que se extiende al otro lado del cristal: un océano infinito salpicado de estaciones de tren, casas y lejanas islas. De repente, el tren alcanza una de sus paradas y Chihiro parece prestar atención a lo que ocurre fuera por un instante: los pasajeros se marchan con pasos calmados y el espíritu de una pequeña parece mirarla sin ojos en la lejanía.


Pero su marcha continúa y ahora los cuatro viajeros están solos en los vaivenes de un tren que acaricia el océano. Ni el ruido ni los carteles de neón que desaparecen a toda velocidad a ambos lados de los cristales son suficientes para despertar a los dos pequeños animalitos que la niña acoge entre sus manos. Esta vez es ella quien protege a los demás y quien se enfrenta a un destino desconocido sin apenas planteárselo. El tren que se aleja rumbo a Fondo del Pantano avanza del mismo modo que la propia Chihiro, quien ha aprendido a enfrentarse a las dificultades en su vida.

··· ¿Y la música?
Si la emoción de la escena es de por sí lo suficientemente evocadora y poderosa, la música de Joe Hisaishi la asciende hasta la divinidad.

Portada de la BSO de la película

Las notas a piano de The Sixth Station destilan melancolía y parecen transportarnos a ese futuro desconocido al que Chihiro se enfrenta. En ocasiones, otros instrumentos de cuerda se sostienen y se dilatan como el océano sobre el que avanza el tren y en un momento, todos los instrumentos parecen abrazarse… pero las teclas siguen avanzando y los pasos se siguen alejando. Sencillamente perfecta.

··· Hayao Miyazaki dijo...
En una entrevista realizada a Hayao Miyazaki en París en el año 2001, el director comentó esta escena en relación con sus propios sentimientos resaltando la importancia del viaje en sí mismo. Sus palabras resultan tan emotivas que merece la pena leerlas:


Lo que para mí constituye el final del filme, es la escena en la cual Chihiro toma el tren por ella misma. Ahí es en donde la película termina para mí. Recuerdo la primera vez que tomé el tren solo y cuáles fueron mis sentimientos en ese momento. Para traer esos sentimientos a la escena, fue importante no tener una vista a través de la ventana del tren, como montañas o un bosque".


"La mayoría de las personas que pueden recordar la primera vez que ellos tomaron un tren por sí mismos, no recuerdan nada de los paisajes afuera del tren, porque ellos estaban tan concentrados en el viaje mismo. Entonces, para expresar eso, debía haber una vista desde el tren, pero había creado las condiciones para ello en las escenas previas, cuando llueve y como resultado de ello, el paisaje está cubierto por agua. Pero lo hice sin saber la razón de ello hasta que llegué a la escena  con el tren, en cuyo momento me dije a mí mismo “Que suerte que hice este océano”. Es mientras estuve trabajando en esta escena que me di cuenta de que trabajo en una manera no-consciente. Hay cosas más profundas que la simple lógica que guían la creación de la historia”
(Extracto de la entrevista recogida en Guion y Guionista)





··· Y en conclusión...
Este viaje en tren muestra más carga emotiva que cualquier otra escena de esta película, pues nos muestra a una persona que ha aprendido de las dificultades y se ha enfrentado al llanto, al peligro y al miedo para madurar sin darse cuenta. Además, la sencillez del espacio en contraste con la infinitud del mar, la presencia inquietante de los pasajeros que descienden del tren en un aura de tristeza y la celestial música melancólica de Joe Hisaishi que acaricia el rostro decidido de nuestra protagonista la convierten en una auténtica joya.


Por todo esto, sería incapaz de negar que ésta es mi escena preferida en toda la filmografía de Ghibli, ya que siempre que la veo me hace crecer un poco más junto a Chihiro y me arranca un suspiro con la última nota de The Sixth Station.


La secuencia completa



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Studio Ghibli, la animación japonesa 
que lo cambió todo
El origen de Studio Ghibli
Ya a la venta nuestros dos libros
que narran la historia completa
de Studio Ghibli y todas sus obras




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