miércoles, 17 de junio de 2015

Ilustraciones a acuarela de 'Nausicaä del Valle del Viento'

Hayao Miyazaki las realizó para su manga

30 años ha cumplido Studio Ghibli esta semana y, sin duda, la historia que dio origen a todo fue Nausicaä del Valle del Viento, un manga de Hayao Miyazaki que terminó convirtiéndose en película de éxito, y gracias a esa película se pudo dar el paso para crear el estudio de animación que nos ha encandilado tanto a lo largo de estos años.


El espíritu de Nausicaä tiene sus raíces en el mencionado manga, toda una obra de arte en papel que va muchísimo más allá que la historia que cuenta la película, que apenas abarca los dos primeros tomos de los siete que tuvo finalmente. Para este manga, Miyazaki realizó una serie de ilustraciones a acuarela preciosas para una historia épica. Vamos a darnos el gusto de deleitarnos con ellas en esta recopilación imprescindible. He aquí un maestro:































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Studio Ghibli, la animación japonesa 
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martes, 16 de junio de 2015

Yoshiaki Nishimura, productor de Ghibli, lanza una nueva compañía: Studio Ponoc

¿Un paso más hacia la disolución de Studio Ghibli o un tiempo muerto?

Yoshiaki Nishimura llevaba ya varios años aprendiendo directamente del histórico productor y ex-presidente de Studio Ghibli, Toshio Suzuki. De hecho, ya había realizado la labor de máximo responsable en la producción de las dos últimas películas del estudio: El cuento de la Princesa Kaguya (2013) y Cuando Marnie estuvo allí (2014). Se postulaba claramente como el sucesor natural del propio Suzuki. Ahora ha sorprendido a todos lanzando un estudio propio. Y ya tiene un primer proyecto anunciado.


Studio Ponoc es el nombre elegido para la nueva compañía encabezada por Nishimura, que está registrada desde el pasado 15 de abril, aunque no se ha sabido hasta ahora. Esto no hace otra cosa sino alimentar las sospechas sobre la difícil situación de Studio Ghibli y su continuidad, que junto al silencio oficial que se guarda desde que se anunciara su paralización en la realización de largometrajes, y el desmantelamiento de todo su equipo fijo de animadores hace ya casi un año, lo encaminan hacia un destino bastante oscuro, pese a algunas declaraciones posteriores que abogaban por la búsqueda de mejores formas de amortizar económicamente el funcionamiento de Ghibli tras la retirada del sustento de la compañía, Hayao Miyazaki.

El hecho es que ahora Nishimura monta un estudio propio. Pero esto viene precedido por el abandono del director Hiromasa Yonebayashi, el distanciamiento de Gorô Miyazaki y de las ya sabidas retiradas de Suzuki y Miyazaki, junto a lo (poco) que pueda dar de sí Isao Takahata, que va a cumplir 80 años y que, al menos, lejos de anunciar su retirada, en sus últimas declaraciones apuntaba a su disposición para hacer, quizás, algún otro proyecto.


Todo esto solo admite una realidad: Studio Ghibli está realmente parado (estos movimientos no hacen pensar que estén preparando un regreso, desde luego) y los profesionales ligados a su pasado, su presente y su futuro están dando pasos encaminados a ejercer su actividad profesional en otros lugares.
Lo de Nishimura es especialmente significativo, pues si en Studio Ghibli estuvieran teniendo alguna actividad interna, sería una persona fundamental ahora en el actual esquema organizativo de la compañía. Por supuesto, no se puede descartar nada. Pero la creación de un estudio nuevo tiene implicaciones serias sobre su alejamiento.


Studio Ponoc ha nacido con un primer trabajo a la vista: Summer Train!, una campaña publicitaria de piezas animadas de 30 segundos, realizadas por otro histórico de Ghibli, Yoshiyuki Momose. La música correrá a cargo de Yugo Kanno, y se estrenará a principios del mes de julio. El próximo 20 de junio tendremos un primer avance.
La protagonista de la campaña es una familia formada por seis personas (que representan a tres generaciones de edad) y que deciden viajar en tren durante el verano.


Llevamos ya varios meses viendo este tipo de movimientos y anuncios de gente importante relacionada con el futuro del estudio. El optimismo (y el sentido común) siempre me han llevado a pensar que es muy improbable que Studio Ghibli muera simplemente así, sin más. Un nombre tan grande en el mundo de la animación, con gente ampliamente adiestrada durante los últimos años para un futuro sin Hayao Miyazaki, parece imposible que, de algún modo, no salga adelante (luego, que fracasen o no en la continuidad, ya es otra cosa). Pero lo que estoy percibiendo es, quizás, cierta dejadez o falta de voluntad en querer solucionarlo en un límite de tiempo más o menos razonable. O falta de comunicación en ese sentido.


Ha pasado casi un año desde el anuncio de "cese temporal", y todo lo que se ha sabido es cómo se ha ido desarmando, poco a poco, la estructura de la compañía. Los anuncios oficiales apenas han sido exposiciones para el Museo Ghibli. Entre medias han pasado cosas muy importantes, como la nominación al Oscar de El cuento de la Princesa Kaguya, el estreno en Estados Unidos de Omoide no Marnie y, ayer mismo, una fecha tan señalada como es el 30 aniversario de la fundación de Ghibli. Ante todos estos eventos, no ha habido respuesta de ningún tipo.


Empiezo a pensar que quizás la verdadera voluntad de los que fundaron Studio Ghibli, especialmente la de Hayao Miyazaki y Toshio Suzuki, ante las dificultades y sin ver nada claro un futuro artístico digno del legado que se deja, sea el cerrar la marca y preservar su obra como algo que quedará ahí para la posteridad. Y que los que se han formado en el estudio, simplemente ejerzan su profesión en otras empresas.
Todo puede ser. Espero equivocarme.

[Actualización 17-6-2015] Tal y como cuenta Anime News Network, en el mes de marzo el sitio web de entretenimiento Otapol preguntó por qué Nishimura aparecía en la lista de conferenciantes para un seminario del AnimeJapan 2015 como "Productor de películas de animación" y no como "Productor de Studio Ghibli", que era su desempeño conocido más concreto. Studio Ghibli respondió que el productor estaba unido a Ghibli en ese momento, y para su intervención ya apareció como "Productor de Studio Ghibli".


Esto sería una mera anécdota si no fuera porque la misma Otapol ha preguntado recientemente a Studio Ghibli por la situación de Nishimura, a raíz de todo el caso de su nuevo Studio Ponoc. Lo que sorprende es la respuesta del departamento de relaciones públicas de Ghibli ahora, que indica que Nishimura fue miembro del estudio, y agrega que "dependiendo del trabajo (de animación) él ha ejercido tareas como productor, pero no sabemos sobre el futuro".
Dos consideraciones que llaman la atención: que hablen de Nishimura en pasado ("fue miembro"); y la indefinición ante el futuro, cuando tenían la oportunidad de desmentir (o confirmar) claramente en qué labor se encuentra el productor respecto a Studio Ghibli.


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lunes, 15 de junio de 2015

Studio Ghibli cumple 30 años

Un aniversario muy especial y con muchas incertidumbres

El 15 de junio de 1985 nacía Studio Ghibli como marca con identidad propia. Fundado por Hayao Miyazaki, Isao Takahata y el impulso del productor Toshio Suzuki, junto a la inestimable ayuda del gigante editorial Tokuma Shoten, que creyó en un proyecto arriesgado y lo financió. Es por eso que hoy se celebra su 30º aniversario en un momento de máxima incertidumbre, donde la continuidad de la compañía pende de un hilo, tras disolverse los pilares básicos que han hecho de Ghibli un referente mundial de calidad, tanto en forma como en fondo. Por eso hoy no quiero tanto decir feliz aniversario, sino gracias Studio Ghibli.


Gracias por tantos momentos mágicos. Gracias por los sueños, la imaginación, los personajes, las frases, las imágenes. Gracias por Totoro. Gracias por Ashitaka, Porco, Jiro, Howl o Haku. Gracias por Nausicaä, San, Taeko, Sheeta, Setsuko o Arrietty. Gracias por Lady Eboshi, Yubaba, Muska. Gracias por los paisajes. Gracias por los significados, la música, las palabras.


Gracias Studio Ghibli por crear una ventana a mundos increíbles, a mundos animados que bien pueden recrear la más maravillosa de las fantasías o las realidades que han pasado, pasan, pasarán o, simplemente, podrían pasar. Gracias por creer que el arte estaba por encima del negocio, por pelear por sacar adelante un proyecto que vivía al día. No olvidemos que Studio Ghibli no vivía: sobrevivía. En sus inicios, Ghibli utilizaba todos sus recursos para hacer una película. Una vez hecha, solo les quedaba esperar a que la recaudación fuera suficiente para poder hacer una siguiente película. Muchas veces estuvieron a punto de caer, pero se levantaron. Gracias por creer en un sistema de negocio casi imposible, en el que el hacer lo que realmente querían Miyazaki y Takahata primaba por encima del dinero que costara o la dificultad técnica que suponía.


Eso les llevó a la gloria y, quizás, también al momento actual de crisis. El viento se levanta y, especialmente, El cuento de la Princesa Kaguya, las dos películas llamadas a despedir a los fundadores y almas de Studio Ghibli, dejaron vacías las arcas de la empresa. Pero nos dieron dos películas únicas. Nos dieron lo que han sido siempre Isao Takahata y Hayao Miyazaki. Gracias, pese a todo, por soñar hasta el final con la utopía. Ellos, a su manera, hicieron de este un mundo mejor. Gracias.


A principios de los años 80, Isao Takahata y Hayao Miyazaki deambulaban por el panorama japonés de la animación sin un objetivo claro, tras una década de los 70 donde cosecharon un enorme éxito con sus series de televisión Heidi, la niña de los Alpes (1974); Marco, de los Apeninos a los Andes (1976), Conan, el niño del futuro (1978) y Ana de las Tejas Verdes (1979); su buen hacer era proporcional a la desconfianza que generaban en las productoras, tras varios desencuentros en su primera época en Toei Animation, y más de un fracaso comercial que se peleaba con la alta calidad de sus propuestas, como ocurrió con Las aventuras de Hols, el príncipe del Sol (1968), un film ahora reconocido como clave del anime clásico pero que, en su día, fue un auténtico fiasco de recaudación; o El castillo de Cagliostro (1979), ampliamente alabada tanto por crítica como por público y que, sin embargo, no obtuvo tampoco grandes ingresos en taquilla.


Todo esto, unido a la temperamental y estricta actitud de los directores, les había creado una especie de imagen de gente con mucho talento, pero complicada para trabajar. No en vano, tanto Miyazaki como Takahata buscaban hacer productos de gran calidad y eso costaba mucho dinero, cuando la tendencia del anime japonés era justo la contraria: recortar al máximo los gastos. Y si además sus propuestas tampoco garantizaban, a priori, cubrir esos gastos, lo tenían realmente difícil.


Mientras Isao Takahata hacía pequeñas películas y series como Jarinko Chie (1981) y Goshu, el violoncelista (1982); Hayao Miyazaki preparaba la co-producción italo-japonesa Sherlock Holmes (1984). Entonces es cuando el, por entonces, editor de la revista sobre manga y anime Animage, Toshio Suzuki, se fijó en Miyazaki tras entrevistarle. Le propuso un proyecto, pero no contaban con financiación para lanzar una película original. La tendencia era que las películas de animación que se hacían se basaban en trabajos previos ya testados, sobre todo en manga.


El empeño personal de Suzuki con Miyazaki le hizo buscar todas las opciones posibles para que pudiera hacer una nueva película. La solución fue que Miyazaki dibujara un manga para su revista. Así, en 1982, empezó a publicarse Nausicaä del Valle del Viento. Obtuvo un gran éxito entre los lectores, lo que facilitó que la editorial Tokuma Shoten financiara el film. Aún no existía Studio Ghibli, pero sí un derivado de antiguos trabajadores de Toei y Nippon Animation, llamado Studio Topcraft. Muchos eran compañeros y amigos que ya habían trabajado junto a él.


Hayao Miyazaki pidió ayuda a su mentor, Isao Takahata, que se embarcó en la aventura como productor, junto al propio Toshio Suzuki. Pese a las reticencias de Miyazaki de convertir su manga en película, finalmente lo hizo. Y en 1984 se estrenó Nausicaä. Fue un pequeño fenómeno entre los jóvenes, y logró el éxito suficiente como para que la editorial Tokuma Shoten invirtiera de forma decisiva en el sueño de tres hombres: Hayao Miyazaki e Isao Takahata como creadores, y Toshio Suzuki como absoluto convencido del potencial de los directores y su idea de tener un estudio propio para realizar sus proyectos sin tener que rendir cuentas a nadie.


Así, un día como hoy de hace 30 años, el 15 de junio de 1985, nacía Studio Ghibli.


Gracias por creer en sueños en los que otros no creían. Gracias por tanto. Gracias por todo.




"No mires atrás..."



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